DESARROLLO MORAL EN LA INFANCIA 4: LAS NORMAS EN LA ESCUELA


En 2003 se publicó el libro Mirar la práctica docente desde los valores, de las docentes e investigadoras María Cecilia Fierro y Patricia Carbajal. Este libro recoge los resultados de una investigación que llevaron a cabo durante tres años en varias escuelas primarias de México para indagar en la transmisión de valores que, intencionadamente o no, tiene lugar en el ámbito de la docencia.

Desarrollo moral en la infancia. La práctica docente y los valores éticos.

Nada más empezar el libro, las autoras hacen esta reflexión:

El tema de los valores ha despertado gran interés en los últimos años como resultado, en gran parte, de la llamada crisis de valores que las nuevas generaciones enfrentan. (…) La enorme paradoja de todo esto es que, mientras las mareas ocupadas por los valores en la educación se mueven en todas direcciones, la práctica docente permanece, sin embargo, intacta. La discusión la rodea, pero no parece atravesarla”.

La motivación de su estudio parte de que ellas consideran que toda práctica docente transmite valores aún sin proponérselo. La vida escolar está imbuida de valores que aparecen implícitos en muchas acciones cotidianas: la interacción entre docentes y alumnos, la presentación de contenidos curriculares, las llamadas de atención, las formas de dirigirse a los alumnos, los juicios de valor que los docentes emiten, …

 transmisión de valores éticos en la escuela. Normas y valores. Desarrollo moral infantil.

Las autoras se propusieron explorar el comportamiento de los docentes en relación a lo que ellas llamaron la “oferta valoral”, esto es, el conjunto de oportunidades que el docente ofrece a sus alumnos para el desarrollo de su moralidad.

Los tres senderos de la oferta valoral

Como hemos dicho, las investigadoras partieron de la creencia de que la vida escolar en general y la relación docente-alumno en particular, constituyen un entorno en el que continuamente se realiza una transmisión de valores. A partir de aquí, se propusieron identificar las acciones que tienen alguna carga valoral e indagar en las oportunidades de influir en el desarrollo moral, tanto de forma adecuada como inadecuada.

Tras largos periodos de observaciones, registros e incertidumbres, la investigación se organizó finalmente en torno a tres aspectos determinantes del comportamiento del docente, que se consideraron relacionados con el estímulo del desarrollo moral:

1) El comportamiento normativo: constituido por el conjunto de normas que el docente establece para regular las conductas de los alumnos.

2) El comportamiento afectivo: en el que se incluyen, por una parte, las maneras o vehículos que el docente utiliza para presentar las normas a los alumnos, y por otra, las expresiones afectivas del docente.

3) Las prácticas de enseñanza: en este ámbito se observan las diversas formas de presentar y desarrollar los contenidos académicos y se indaga sobre la relación que tienen con los valores.

Normas y valores en el entorno escolar. Desarrollo moral en la infancia.

A continuación, vamos a recorrer estos tres senderos de la mano de María Cecilia y Patricia, para conocer los interesantes descubrimientos que ellas hicieron con este trabajo.

El comportamiento normativo

Al indagar en el conjunto de normas que el docente aplica en su práctica, las autoras buscaban dar respuesta a las siguientes preguntas:

¿A qué normas aluden con más frecuencia los docentes?
¿Qué valores se desprenden de dichas normas?
¿Son los docentes coherentes y exhaustivos al hacer cumplir esas normas?
¿Qué implicaciones tiene el comportamiento normativo del docente en la oferta valoral que conlleva su práctica?

Para empezar, es necesario definir e identificar las normas. Estas, en general, tienen tres características:

1) Son prescriptivas

2) Son obligatorias

3) Su incumplimiento conlleva una sanción

Además, las autoras se dieron cuenta rápidamente de que existen dos categorías diferentes: las normas concretas y las normas abstractas. Las normas concretas están relacionadas con los usos y costumbres y aluden al comportamiento que se debe observar para facilitar la convivencia, por ejemplo: guardar silencio en el aula, permanecer sentado en su sitio, etc. Las normas abstractas se refieren a principios éticos universales, valores abstractos que tienen carácter transcultural. Algunos ejemplos de estos son la honradez, la generosidad, el respeto, etc.

Una vez hecha esta distinción, tenemos que tener en cuenta que muchas veces las normas concretas tienen como referentes valores universales. Por ejemplo, la norma concreta “No robar” responde a los valores de honestidad y respeto.

Tras definir estos conceptos, vamos a ver cómo actúan los docentes de acuerdo con este sistema de normas.

Lo que las normas nos revelan

Después de una observación exhaustiva y prolongada, las autoras recopilaron un elenco de 34 normas concretas que seguramente os resultarán muy familiares. Estas son algunas de ellas:

- Guardar silencio
- Prestar atención
- Sentarse correctamente
- Levantar la mano para pedir la palabra
- Cuidar el material
- Ser puntual

Para dar sentido a la información recopilada, se organizaron las 34 normas de dos maneras:

En primer lugar se agruparon de acuerdo con el ámbito de comportamiento al que se refieren. Se hicieron cinco grupos:

1.Normas relacionadas con el comportamiento en el aula y en la escuela (13)
2. Normas relacionadas con la realización de las tareas escolares (9)
3. Normas relacionadas con la higiene personal y la limpieza de los espacios (3)
4. Normas relacionadas con el trato hacia los compañeros (4)
5. Normas relacionadas con el trato hacia los maestros y adultos (5)

En segundo lugar, se ordenaron de acuerdo a la frecuencia con que se mencionaban. Este orden es importante porque se considera que la frecuencia con que aparece una norma es una indicación de la importancia que el docente le otorga. Y como veremos, se encontraron diferencias notables entre unas y otras.

Se encontró que del total de las alusiones a normas concretas, un 66% se refieren al primer grupo (relacionadas con el comportamiento en el aula y en la escuela). Además, de estas trece normas, las tres primeras obtienen frecuencias muy superiores al resto. Estas tres normas son:

  1. - Guardar silencio
  2. - Prestar atención
  3. - Trabajar sentados en su sitio

He aquí las primeras conclusiones extraídas de esta observación, tal y como lo explican las autoras:

Callense, siéntense y pongan atención, son las prescripciones fundamentales que demandan de los alumnos (…). A los alumnos les toca escuchar, callar y permanecer en su lugar. Esto los coloca en una posición pasiva y dependiente de las indicaciones del docente (…). A pesar de invertir una gran dosis de energía en ello, al docente le resulta muy difícil mantener a los alumnos en el marco de estos comportamientos”.

Uno de los maestros observados lo comenta de esta manera:

“ El estilo de enseñanza de muchos maestros exige que el niño debe estar ordenado, callado, pasivo, y el docente es el que conduce el aprendizaje del alumno. Hay que entender que los maestros tenemos una cultura de la autoridad (...)”.

El segundo grupo de normas (relacionadas con la realización de las tareas escolares) obtiene el 18% de las alusiones a normas concretas. El contenido de estas normas remite a la importancia del trabajo individual y se refiere a las indicaciones, tareas y tiempos establecidos por el docente. Apuntan, por lo tanto, al igual que las del primer grupo, a un estrecho apego a la figura de autoridad y refuerzan la posición dependiente y subordinada del alumno con respecto al maestro.

Transmisión de valores éticos en la escuela. Desarrollo moral. Autonomía y heteronomia.

La significativa levedad de las normas abstractas

La presencia de las normas concretas en la vida escolar es manifiesta. Las investigadoras recogieron en sus muestras 1306 alusiones a las 34 normas concretas identificadas. En contraste, las normas abstractas son escasas y sus alusiones muy infrecuentes. Se identificaron solo 11 normas abstractas y se registraron tan solo 33 alusiones a ellas. Esto deja al descubierto las pocas ocasiones en que el docente se refiere a valores universales. Algunos de los valores a los que aluden las normas abstractas identificadas son la honradez, la tolerancia, el respeto o el esfuerzo.

Comparemos, por ejemplo, la frecuencia de las tres primeras normas concretas con las tres primeras abstractas. Recogemos los datos en esta tabla:

 Práctica docente y valores éticos. Normas concretas y abstractas.

 

Desde el punto de vista de las autoras, es una pena que la aparición de las normas abstractas sea tan escasa puesto que los valores a los que aluden son los que dan la oportunidad al alumno de rebasar el ámbito inmediato al que se refieren las normas concretas y entrar en contacto con principios o valores abstractos más generales y de mayor alcance.

Cuando el docente alude a valores éticos abstractos y promueve la reflexión sobre ellos, dejando que surjan conflictos morales al contrastar el valor teórico con la realidad concreta, está brindando al alumno la oportunidad de comprender e interiorizar esos valores.

Las autoras observaron, por otra parte, que a menudo estas oportunidades se ven comprometidas por las valoraciones o juicios de valor del docente, que resultan en ocasiones muy particulares.

Os dejamos a continuación dos ejemplos recogidos en el libro.

(La maestra continúa su explicación y pregunta al grupo)
Maestra: ¿Qué comen los leones?
Lucy: Gente
Maestra: ¿Qué, en el zoológico matan a una persona, la parten y se la dan al león? ¿No, verdad?
(Un niño dice en voz baja: “Yo sé qué come el león; es carnívoro”. La maestra lo escucha).
Maestra: Los animales del zoológico son carnívoros, pero no comen gente. En el zoológico matan pollos para alimentar a los leones. Les voy a contar el cuento de una niña que se perdió en la selva. Se encontró a un león, pero como el león ya se había comido a un venado, entonces a la niña no le hizo nada porque no tenía hambre.
(La maestra capta rápidamente la atención de los niños en cuanto anuncia que va a contar un cuento).
Maestra: Los animales matan para comer, para sobrevivir, no porque sean malos.
(A continuación pregunta al grupo).
Maestra: ¿Todo animal mata porque tiene…?
Juan: ¡Hambre!
Maestra: No matan solo por matar. No lo hacen porque son malos. En cambio los cazadores sí son malos porque matan por matar. Van al bosque y matan cinco venados. Sí, sí, sí. ¿Se los van a comer?
Alumnos: ¡¡¡No!!!
Maestra: Los pescadores también hacen eso. En un concurso, el que pesca el pescado más grande es el que gana.
Leonardo: Porque no quieren a los animales.
Maestra: Las personas son la gente mala, las que no saben cuidar a los animales. ¿Qué tenemos que hacer nosotros? Cuidar a los animales. Si tenemos un gatito o un perrito en nuestra casa, ¿qué debemos hacer?
Lucy: Cuidarlos.
En este ejemplo la maestra alude y desarrolla la norma abstracta de respeto y cuidado hacia los animales. Sin embargo, no ha elaborado con suficiente cuidado los argumentos que sustentan esta norma tan importante. “No logra establecer matices y, tratando de mostrar la diferencia entre la capacidad humana para destruir la vida animal con una intención no justificada y los animales que matan para alimentarse por instinto, termina por comunicar información incorrecta que confundirá a sus alumnos al pensar que la caza y la pesca son actividades realizadas por hombres malos”.

Veamos otro ejemplo:

Maestra: Tita es una niña que trabaja muy bien en la escuela y su padre le dijo que la iba a llevar a la juguetería a comprarle lo que ella misma escogiera. Tita vio un tambor (…). Así que le pidió a su papá que se lo comprara. El papá se lo compró, pero su amiga Tere era muy envidiosa así es que se lo escondió en el armario, ¿eso está bien?
Niños: No.
Maestra: Es malo, es malo robar. Tita se va a poner triste.

La maestra introduce un juicio de valor: es malo robar. Sin embargo, el único argumento que ofrece para justificar esta norma es que “Tita se va a poner triste”, lo cual resulta insuficiente.

La semana que viene seguiremos hablando de la transmisión de valores en el ámbito escolar. Veremos qué vehículos utilizan los docentes para transmitir y hacer cumplir las normas, cómo su comportamiento afectivo incide en la formación moral de los alumnos y de qué manera las prácticas de enseñanza contribuyen o dificultan dicha formación.

Os esperamos la semana que viene.

 


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