DESARROLLO MORAL EN LA INFANCIA 3: EL VALOR DEL JUEGO


Las dos semanas anteriores hemos visto cómo indagó Jean Piaget en los juicios y creencias de los niños en relación a la conducta moral. Podéis leer aquí la primera entrada de esta serie y aquí la segunda.

Sus investigaciones le llevaron a descubrir que hay una evolución en la capacidad del niño pequeño a la hora de tener en cuenta, en sus valoraciones morales, los aspectos más sutiles y subjetivos, tales como la intención, el daño moral o las consecuencias no materiales de algunos actos.

Desarrollo moral en la infancia. Moral heterónoma y autónoma. Jean Piaget.

Esta capacidad está relacionada en parte con la capacidad intelectual. Los avances intelectuales que se producen con la edad hacen posible que los niños puedan considerar distintas perspectivas y elementos de un mismo problema. De esta manera, al introducir estos elementos en su juicio, sus valoraciones se hacen también más ricas, profundas y acertadas.

Pero hay otra variante que tiene tanta importancia o más que el avance intelectual: la interacción social. Dentro de esta interacción Piaget distingue entre las relaciones que establece el niño con los adultos y las que establece con otros niños.

Desarrollo moral en la infancia. Las relaciones sociales. Jean Piaget. El juego infantil.

Veamos cuáles son las diferencias entre las reglas que se establecen en estos dos ámbitos de relación.

Moral heterónoma y moral autónoma

En la relación entre el niño y el adulto, las reglas se establecen a partir de la autoridad y la coerción del adulto. “Es evidente que el adulto (sea un familiar o un docente) puede dar órdenes al niño y puede sancionar o premiar su conducta.

El niño, por su parte, reconoce la autoridad del adulto y tiende a buscar su aprobación y evitar el castigo”. Las reglas que proceden del adulto son normas exteriores al niño, impuestas desde fuera y ajenas a su elaboración. Además, por parte del niño, son consideradas buenas de manera incuestionable y se da por supuesto que lo correcto es obedecerlas. Podríamos decir que para el niño pequeño las normas que emanan del adulto tienen un carácter, en cierta manera, sagrado.

Moral heterónoma. Normas externas. Desarrollo moral en la infancia. Jean Piaget.

Esta interpretación de las normas, caracterizada por el respeto incuestionable y el acatamiento, fue denominado por Piaget moral heterónoma. El término alude al hecho de que las reglas, como ya hemos dicho, vienen impuestas desde fuera, no obedecen a una elaboración del propio sujeto que las recibe y, en muchos casos, su comprensión y su acatamiento se hace de manera rígida y absoluta, sin tener en cuenta el contexto o a las intenciones.

La moral heterónoma, propia del niño pequeño, debe evolucionar hacia una moral autónoma. La moral autónoma “supone una interiorización de las normas junto a una creciente capacidad para reflexionar sobre ellas” y también para ponerlas en cuestión. La interiorización y comprensión de las normas se hace a partir del respeto mutuo y la reciprocidad entre los individuos.

Relaciones sociales y desarrollo moral. Jean Piaget. El juego infantil.

Cuando los individuos hacen suyas las normas sociales y morales, es decir, cuando su asunción no se debe ya a la amenaza de la autoridad que las dicta”, el respeto por las normas deja de ser el resultado de una coacción y pasa a basarse en las relaciones de cooperación entre individuos.

Además, cuando las normas admitidas por un sujeto son resultado de la interiorización, reelaboración y reflexión, es casi imposible que se mantengan invariables. En este caso las normas dejan de ser construcciones rígidas y su adecuación pasa a ser sopesada y valorada en función del contexto, las circunstancias, las intenciones, etc.

De la moral heterónoma a la moral autónoma. Jean Piaget. El juego infantil.

Piaget sostiene que estos dos tipos de moral, la heterónoma y la autónoma, se suceden en el desarrollo. Aunque admite, al mismo tiempo, que ambas pueden coexistir en el adulto.

Ahora bien ¿cómo se realiza el paso desde la heteronomía a la autonomía moral?

La importancia de la interacción social entre iguales

Piaget consideró que el paso desde la subordinación a las reglas de los adultos hasta la independencia moral no podía explicarse solo a partir del ejemplo y la autoridad que los adultos ejercen sobre el niño. Tampoco admitió que este paso se debiera únicamente al avance intelectual. Es cierto que la independencia moral requiere que el niño sea capaz de considerar simultáneamente las distintas perspectivas de una situación así como de captar los aspectos subjetivos y no manifiestos. “Pero esta capacidad cognitiva no es suficiente por sí misma y puede no dar lugar a la autonomía si el niño carece de ciertas experiencias sociales que van a ser cruciales para su desarrollo”.

El paso de la moral heterónoma a la moral autónoma. Jean Piaget. El juego infantil.

Entre las interacciones sociales Piaget señaló el papel de la interacción con otros niños como algo fundamental en el desarrollo moral. En esta interacción se producen situaciones que propician la experiencia de reciprocidad, fundamental en la elaboración del sentido de justicia.

A diferencia de lo que ocurre en la relación con los adultos, en la que estos son los emisores de las reglas y la autoridad que hace que se cumplan, en la relación entre iguales los niños tienen la ocasión de experimentar la reciprocidad, la cooperación y la justicia o injusticia de determinadas acciones o decisiones.

Vamos a ilustrar estos dos tipos de relación con el ejemplo que se describe en el libro de Juan Delval e Ileana Enesco:

El simple hecho de que dos niños disputen por un material o juguete conducirá a experiencias muy diferentes si interviene el adulto o si lo resuelven entre ellos. En el primer caso pueden sentir que se llegó a una solución que no les agrada (por ejemplo si el adulto decide dar el objeto a uno de ellos), pero es evidente que la solución es resultado de la imposición de una figura de autoridad. No han tenido, por así decirlo, ninguna experiencia de haber resuelto un conflicto planteado entre dos iguales, es decir, entre individuos con iguales derechos.

Interacción social entre iguales. Mediación de un adulto. Jean Piaget. Desarrollo moral.

En el segundo caso, es decir, si la situación se resuelve entre iguales, cualquiera que sea la solución a la que lleguen, provocará sentimientos intensos acerca de lo buena o mala que fue. Si uno de los niños pegó a otro y le arrebató el objeto, la víctima sentirá un profundo disgusto y probablemente lo manifestará quejándose o llorando.

Esta reacción será, a su vez, un estímulo importante para el otro niño, puesto que le está informando cuál es el estado de ánimo del compañero. En una situación así no es improbable que el agresor termine por buscar alguna otra solución para evitar el disgusto del compañero o el riesgo de perder su amistad. Igualmente intensos pueden ser los sentimientos que provoca una solución que complace a ambos, sobre todo cuando previamente se han planteado conflictos.

La interacción social entre iguales. Desarrollo moral en la infancia. Jean Piaget.

Lo interesante es que, al interactuar con otras personas, y especialmente con los iguales, el niño se enfrenta con otras perspectivas diferentes a las suyas, lo que tiende a provocarle ciertos conflictos: la resistencia que oponen los otros a sus deseos o puntos de vista le producen al niño un conflicto que solo se puede resolver teniendo en cuenta esas otras perspectivas y superando, por tanto, los rasgos egocéntricos de su conducta y de su pensamiento.

Las interacciones sociales entre iguales. El juego infantil. Jean Piaget. Desarrollo moral.

Es gracias a este tipo de experiencias que se produce un desarrollo propiamente humano puesto que las otras personas son una permanente fuente de conflictos y de relativización de puntos de vista”.

El desarrollo moral es un juego de niños

Piaget, por lo tanto, llegó a la conclusión de que en las relaciones entre iguales se producen las mejores oportunidades para experimentar la reciprocidad, la cooperación y la justicia. Dentro de estas relaciones se interesó especialmente por los juegos de reglas como un ámbito en el que los niños tienen la ocasión de establecer y contrastar sus propias regulaciones.

En efecto, cuando los niños juegan crean sus propias normas, se las comunican entre ellos y establecen los medios para controlar su cumplimiento. Esto supone un fuerte contraste con las normas morales y sociales procedentes de los adultos, en cuya elaboración el niño no tiene la ocasión de participar.

El juego de reglas. Jean Piaget. Desarrollo moral en la infancia. Moral autónoma.

Por esto, Piaget considera los juegos de reglas como verdaderas instituciones sociales infantiles en las que los niños se inician en la elaboración, establecimiento, respeto, práctica y control de un sistema de normas. Podemos afirmar, por lo tanto, que en estos contextos de interacción surge todo un sistema de regulación de las conductas.

La investigación posterior ha confirmado los hallazgos de Piaget y son muchos los autores que han insistido en la importancia del juego. En el artículo El juego en el medio escolar, VVAA, por ejemplo, se recogen las siguientes afirmaciones:

El juego contribuye a crear las condiciones idóneas para que el yo infantil se despliegue en estructuras de personalidad cada vez más complejas.

En el juego los niños encuentran situaciones sociales, aprenden a cooperar, ayudarse, compartir y solucionar problemas sociales. Lo que les obliga a pensar, a considerar los puntos de vista de los demás, hacer juicios morales, desarrollar habilidades sociales y adquirir conceptos de amistad.

El juego tiene importantes implicaciones para el desarrollo de los procesos de información social, para la empatía, la regulación de las emociones, el manejo de los conflictos y la habilidad de la interacción social.

Nosotras conocíamos ya el valor del juego para el desarrollo sano y equilibrado en la infancia y hemos defendido siempre la necesidad de permitir y promover el juego infantil. Nuestro cuento CAMACADABRA da buena fe de ello.Os recordamos que está de oferta con descuento del 50%.

 

CAMACADABRA. Un cuento para jugar. El juego infantil. Desarrollo e interacción social.

Por eso nos encanta encontrar estudios que asientan y reafirman esta postura y que nos dan argumentos para ofrecer a todos los que estáis interesados en la educación.

La semana que viene hablaremos de un aspecto un poco “peliagudo”: la distancia entre la teoría y la práctica a la hora de aplicar el sistema de valores que hemos adoptado y que queremos transmitir.

Nota: los fragmentos entrecomillados son transcripciones literales del libro Moral, desarrollo y educación de Juan Delval e Ileana Enesco.

Los fragmentos en cursiva son transcripciones literales del artículo El juego en el medio escolar, VVAA:

file:///C:/Users/abarros/Downloads/Dialnet-ElJuegoEnElMedioEscolar-2292996.pdf

 


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