EL DESARROLLO MORAL EN LA INFANCIA (1)


Seguramente tanto familias como docentes estamos de acuerdo en que no es fácil educar en valores. A lo largo de las siguientes semanas os invitamos a conocer los interesantes y sorprendentes hallazgos de los principales investigadores de este aspecto del desarrollo humano, tan importante y de tanta actualidad.

Hoy hablamos de los inicios del estudio sobre el desarrollo moral del niño, del trabajo de Jean Piaget en este ámbito y de algunos de sus hallazgos en relación a las razones y justificaciones que sustentan las valoraciones morales de los niños pequeños.

Hemos elaborado estas entradas de blog dedicadas al desarrollo moral y a la educación en valores, a partir de dos libros. El primero Moral, Desarrollo y Educación, de Juan Delval e Ileana Enesco, nos presenta de forma muy clara y amena las principales investigaciones y teorías sobre este proceso. El segundo, Mirar la práctica docente desde los valores, de Maria Cecilia Fierro y Patricia Carbajal, es una interesantísima investigación sobre cómo la práctica docente contribuye al desarrollo moral a través de lo que las autoras llaman la "oferta valoral" de los docentes.

Moral, desarrollo y educación. Juan Delval. Mirar la práctica docente desde los valores. Desarrollo moral. Educación en valores.

Nota: los fragmentos entrecomillados son transcripciones literales del libro de Juan Delval e Ileana Enesco.

Los inicios

La preocupación por la educación y por la transmisión de las normas sociales a los niños y jóvenes viene de antiguo. Un primer debate en relación a este tema puso en cuestión la naturaleza de los pequeños. ¿Son buenos o malos los niños al nacer? ¿Es tarea de los adultos convertir en seres buenos y sociales a unas criaturas que nacen siendo malvadas? ¿O es más bien la incorporación a una sociedad malvada y corrupta lo que pervierte su naturaleza bondadosa?

La educación en valores. Educación, moral y desarrollo. Transmitir valores éticos en la escuela.

Los primeros autores, en general, consideraban que la moralidad no es algo innato sino el producto de la cultura y la educación, aunque desde muy pronto se observó y se tuvo en cuenta también la relación entre la conducta y el afecto y el tratamiento recibidos por los menores.

A partir del siglo XX el estudio de la moralidad infantil se empezó a orientar en una dirección más empírica y menos especulativa. Las primeras investigaciones, sin embargo, adolecen todavía de ciertos prejuicios: los directores de un estudio publicado entre 1928 y 1930 por la universidad de Yale suponían, por ejemplo, “que los niños que supieran recitar de memoria los Diez Mandamientos y el Código de conducta de los Boy Scouts demostrarían conductas más morales o virtuosas que aquellos que no podían hacerlo”. Obviamente, sus hipótesis no se vieron confirmadas.

El desarrollo moral del niño según Jean Piaget. Educar en valores. Ética y moral en la escuela.

Otras limitaciones se debían al hecho de no tener en cuenta aspectos como la motivación, el razonamiento o la justificación que sustentaban determinados comportamientos. La observación del comportamiento en sí no ofrecía datos suficientes para hacer una valoración moral de dicho comportamiento.

El planteamiento de Piaget

Un cambio fundamental en las investigaciones sobre el desarrollo del pensamiento infantil fue introducido por los trabajos del psicólogo ginebrino Jean Piaget (1896-1980). (…) Su libro El juicio moral en el niño, publicado en 1932, contiene sugerencias e ideas realmente valiosas sobre este tema y reflexiones sobre la educación moral que hoy en día siguen siendo innovadoras y muy acordes con los avances en la investigación en este terreno”.

Jean Piaget. El desarrollo moral del niño. Educación en valores en primaria.

Piaget realizó su investigación, a finales de los años 20, con niños suizos de seis a catorce años de edad a los que entrevistó (…) sobre problemas como la responsabilidad a la luz de las intenciones, la mentira, el castigo, la noción de justicia, etc.”

La gran originalidad del trabajo de Piaget radica en que, en sus entrevistas a los niños, indaga a fondo en las razones y justificaciones que dan a los problemas morales”.

Este es un aspecto fundamental que resuelve una de las carencias de los trabajos anteriores. Para entender la importancia de este factor tenemos que pensar que la misma valoración sobre un hecho puede estar justificada a partir de criterios diferentes e incluso opuestos. “Por ejemplo, se puede rechazar la mentira argumentando dos razones muy distintas:

1) la mentira es mala porque rompe un acuerdo implícito entre las personas, el de la confianza; o

2) está feo mentir porque quedas muy mal si te descubren.

Asimismo (…) podemos encontrar que dos personas toman decisiones opuestas frente a un conflicto (…) y, sin embargo, analizando sus justificaciones particulares podemos descubrir que éstas son en el fondo similares”.

1) Se puede decidir mentir, por ejemplo, para evitar un castigo,

2) pero también se puede decidir no mentir por el mismo motivo.

“Por tanto, solo investigando los juicios que hacen las personas (…) es posible llegar a entender cabalmente los motivos de su conducta y la estructura de su razonamiento”.

Analizar la intencionalidad de una acción. Desarrollo moral del niño. Educación en valores.

La intención es lo que cuenta

Piaget, en efecto, “se planteó estudiar este aspecto central del juicio moral: la intención que mueve al individuo a actuar de una manera y, en relación con ello, la responsabilidad frente a ese acto y sus posibles consecuencias”.

Los resultados de sus investigaciones indican que los niños pequeños tienen dificultades para considerar los tres aspectos relevantes en el juicio de un acto: el acto en sí, la intención y los efectos. Los menores tienden a fijarse en los aspectos más visibles de la situación (por ejemplo, las consecuencias materiales). Por el contrario, los aspectos menos visibles, como las intenciones, pueden no ser tenidas en cuenta.

El método que utilizó Piaget para indagar en los juicios y creencias de los niños consistía en relatarles una serie de historietas”.

Las investigaciones de Jean Piaget sobre el desarrollo moral en la infancia.

En estas historias se narraba una situación y unos hechos en los que alguien, motivado por una determinada intención, llevaba a cabo una acción que tenía unas determinadas consecuencias. En muchos casos se contraponían dos historias semejantes en las que, manteniéndose la acción, variaban las intenciones o las consecuencias.

Transcribimos a continuación dos de las historias que diseñó para estudiar el problema de la intención y la responsabilidad:

1.       Alfredo se encuentra con un niño muy pobre que aquel día no ha podido comer nada. Entonces Alfredo entra en una panadería pero, como no tiene dinero, roba un panecillo y, al salir, se lo da al niño pobre.

2.       Enriqueta entra en unos almacenes. Ve en el mostrador una cinta muy bonita y piensa que le sentaría bien a su vestido; entonces, coge la cinta y sale corriendo.

En general, los niños a partir de 6 años son conscientes de que el robo es una mala acción y juzgan negativamente la conducta de los dos protagonistas. Las respuestas que dan los niños de 6 años a las preguntas que se les hacen indican que comprenden bien las historias y las intenciones de los personajes (¿Por qué había cogido el panecillo? Porque el compañero no había comido. ¿Y la niña? Para ser más bonita). “Lo interesante es que cuando se les preguntaba si Alfredo y Enriqueta se habían portado igual de mal o no y por qué” explicaban que Alfredo se había portado peor y la razón que daban para ello es que lo que Alfredo había robado, el pan, era más grande que lo que había robado Enriqueta. Es decir, evaluaban moralmente los actos de acuerdo a la cuantía material del robo.

 El desarrollo moral en la infancia según Jean Piaget. Intención y juicio moral.

A medida que la edad de los niños entrevistados aumenta, se van considerando otros aspectos a la hora de emitir juicios. Empieza a tenerse en cuenta la intención que motiva la acción y no solo los efectos de la misma. “Pensaban que Alfredo había actuado con buena intención, para ayudar a un niño necesitado, mientras que Enriqueta lo había hecho pensando en sí misma, y juzgaban su acción negativamente”.

Veamos otro ejemplo de dos historias sobre la responsabilidad y la intención. En este caso se compara un acto de torpeza con otro malintencionado.

Un niño, al abrir la puerta del comedor, rompe sin querer quince vasos que se encontraban colocados tras la puerta; otro niño, aprovechando que su madre está fuera, se sube al armario de la cocina para coger mermelada (su madre se lo había prohibido) y rompe una taza durante sus intentos.

Los niños pequeños, como en el ejemplo anterior, consideraban que era mucho peor el comportamiento del primero que el del segundo” y su juicio se basaba exclusivamente en la cantidad de vasos rotos. Los niños mayores, sin embargo, se daban cuenta de las intenciones que motivaban cada acción y consideraban injusto castigar al niño que había roto más vasos, a pesar de las consecuencias materiales.

Las conclusiones que sacamos de estas indagaciones nos parecen de mucha importancia. Es necesario que los adultos tengamos en cuenta estas limitaciones en el razonamiento moral de los niños pequeños a la hora de juzgar o valorar su conducta. Queda claro a partir de estas experiencias que algunos aspectos que para nosotros son obvios, no están todavía al alcance de la percepción de los pequeños.

La semana que viene os seguimos contando las investigaciones de Piaget, en este caso referidas a la mentira y los castigos. No os las perdáis, non francamente interesantes.

 


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