Johnny Appleseed. El hombre que plantaba árboles. Cap 2º.


CAPÍTULO 2: GENEROSIDAD Y EMPATÍA

Como parte de nuestra actual campaña de crowdfunding para editar el cuento Juanito Pepita de Manzana, la semana pasada empezamos a contaros la historia de Johnny Appleseed y hablamos de su peculiar vestimenta y de su aspecto extravagante.

A pesar de su aspecto, decíamos, “está claro que alguna clase de amable bondad traslucía en su mirada y respiraba en sus palabras, pues todos los que le conocieron dejaron constancia de que, a pesar de su ridículo atuendo, siempre era tratado con el mayor respeto por los rudos pioneros fronterizos”.

Pero más que su aspecto, lo que nos fascina de Juanito Pepita de Manzana es su talante y su forma de pensar. Para abrir boca, aquí tenéis un ejemplo:

“Muchos pioneros paraban en casa de Johnny Appleseed y Johnny siempre les daba la bienvenida.

Si necesitaban leche, Johnny les daba leche de sus vacas. También les daba mantequilla y miel salvaje recogida en el bosque.

A veces la gente le preguntaba: “¿Por qué regalas tanta miel? Podrías venderla a buen precio”. “Si las abejas no trabajan por dinero, ¿por qué habría de hacerlo yo?” era la respuesta de Johnny.

La historia de Johnny Appleseed by Aliki

Johnny prefería regalar las cosas antes que venderlas. Cuando necesitaba dinero vendía alguno de sus plantones de manzano. Pero si alguna persona tenía dificultades para pagarle Johnny se lo vendía por un puñado de peniques”.

UN HOMBRE DE “NEGOCIOS”

Johnny dejó su hogar en Massachusetts con un propósito: llevar semillas de manzana y plantar manzanos en las tierras fronterizas. Estaba convencido de que las manzanas constituían un alimento completo y benéfico que podía solucionar el sustento de los colonos en aquellos territorios salvajes.

En la primera etapa de su viaje, John se asentó en la frontera de las tierras colonizadas y plantó sus semillas de manzana. Cuando los pioneros pasaban por su huerto, Johnny les ofrecía plantones de manzano.

“No tenemos dinero para pagarte”, le decían, “y todos los que vengan detrás serán tan pobres como nosotros. Nunca podrás vender tus plantones”.

John Appleseed La Vere Anderson plantar manzanos por toda América

Johnny pareció sorprendido.

“No pretendo venderlos. Los regalo a todo aquel que quiera plantar manzanos”.

Esta vez fueron los pioneros los que se sorprendieron.

Con todo, a Johnny le gustaba ser tan metódico en asuntos de negocios como a cualquier mercader. Aunque no pedía nada, a veces le daban ropa vieja de abrigo o un puñado de cereal a cambio de sus manzanos. Pero él prefería recibir un pagaré con un plazo de tiempo estipulado para el cobro. Esto le daba la sensación de estar haciendo una transacción económica tal y como debía hacerse. Pero si el emisor del pagaré no cumplía el pago en el tiempo establecido, el acreedor nunca se preocupaba de recaudarlo.

Johnny Appleseed Gertrude Norman

Sus gastos de comida y ropa eran tan exiguos que, a pesar de no exigir nada a cambio de sus árboles, a menudo tenía más dinero del que quería poseer. Entonces lo gastaba en forraje para caballos heridos, en ayudar a familias necesitadas o en regalos para los hijos de los colonos.

Solo se conoce una ocasión en que invirtió sus ganancias en comprar tierra. Recibió un resguardo de la compra pero, con su habitual indiferencia por los asuntos materiales, olvidó registrar el reguardo y lo perdió.

DIETA VEGETARIANA

La dieta de Johnny era tan austera como su vestimenta. Pensaba que era un pecado matar a cualquier criatura para conseguir alimento y consideraba que lo que procedía de la tierra era suficiente para que el ser humano se sustentase. También se oponía radicalmente a desperdiciar comida. En una ocasión, al acercarse a la cabaña de una familia de colonos, observó unos pedazos de pan flotando en la superficie de un caldero con sobras destinadas a los cerdos. Inmediatamente los rescató y cuando la esposa mostró su asombro ante tal comportamiento, él le dijo que era un desprecio a los dones de un dios misericordioso permitir que las más pequeña cantidad de cualquier cosa destinada a satisfacer las necesidades del ser humano, se desviara de su propósito.

The story of Johnny Appleseed by Aliki. A vegetarian.

“NOTICIAS FRESCAS DESDE EL CIELO”

Johnny Appleseed era un hombre muy religioso. Como en los demás aspectos de su personalidad, su forma de entender la religión también era peculiar.

Johnny solía afirmar que tenía conversaciones con ángeles y espíritus. Dos de los espíritus de género femenino con los que solía conversar le habían revelado que serían sus esposas en el cielo si se abstenía de casarse en la tierra.

Era un fiel seguidor de las enseñanzas del teólogo, científico y místico sueco Emanuel Swedenborg y siempre llevaba consigo algunos viejos ejemplares de sus libros. Estaba empeñado en que todo el mundo leyera sus obras y, como no tenía forma de conseguir más ejemplares, dividía los libros en varios trozos e iba dejando distintos trozos en las cabañas que visitaba. En las siguientes visitas intercambiaba los trozos y así el libro podía ser leído simultáneamente por varias familias. El problema, a pesar de sus buenas intenciones, era la dificultad que suponía para los colonos comprender un texto que estaba desordenado.

Johnny Appleseed LaVere Anderson leyendo el evangelio

Cuando llegaba a alguna cabaña en la que era siempre bien recibido, Johnny tenía la costumbre de preguntar a sus anfitriones si querían escuchar “noticias frescas desde el cielo”. Y entonces leía y explicaba a sus rudos oyentes las enseñanzas religiosas de Swedenborg con extraña elocuencia.

LA RELIGIÓN DE PLANTAR SEMILLAS

Junto a la defensa de sus peculiares ideas religiosas, su entusiasmo por el cultivo de manzanos fue el otro gran propósito de su vida. Con respecto a esta tarea era tan elocuente como con la religión. Él describía el crecimiento y la maduración de la fruta como extraños y hermosos regalos del Todopoderoso, con palabras que se convertían en imágenes maravillosas en las mentes de sus oyentes. Consideraba la poda y el injerto tareas absolutamente malvadas y el hecho de talar un árbol le parecía un acto de crueldad ejercido sobre un ser sensible.

Johnny Appleseed LaVere Anderson plantando semillas de manzana

Así era Johnny Appleseed, un hombre piadoso y empático con todas las criaturas del mundo.

La semana que viene os contaremos cómo era su relación con los animales, de la que hay muchas anécdotas interesantes y sorprendentes, como ya os podréis imaginar.


Dejar un comentario


Por favor tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados