LA NAVIDAD EN EUROPA 22: LA NAVIDAD EN RUMANÍA


Sarbatori vesele

Las tradiciones rumanas de Navidad se asocian al fuego y a la luz, como en la mayoría de los países de Europa y también a la cosecha, ya que es un país principalmente agrícola.

Las celebraciones de Navidad empiezan en la tarde del 5 de diciembre. Ese día toda la familia limpia bien los zapatos y los pone en la ventana o en la puerta para esperar la llegada de Mos Nicolau, quien de madrugada deja pequeños regalos, dulces, chocolate y frutas. En las zonas rurales es tradición que los niños reciban un pan en forma de nudo, como símbolo de una cosecha abundante.

Todos los miembros de la familia dejan los zapatos limpios junto a la ventana para Mos Nikolau

El 20 de diciembre se celebra Ignatul (San Ignacio), una fiesta de matanza en la que se sacrifica el cerdo que se ha criado durante todo el año para la cena de Navidad. Según la tradición, hay que poner sobre el cerdo sacrificado al último bebé que haya nacido en el pueblo para que crezca gordo, guapo y con salud.

San Ignatul es la fiesta de la matanza del cerdo en Rumanía.

La tarde de Nochebuena, antes de la cena, los niños y niñas se juntan para ir de casa en casa cantando villancicos. Uno de los niños lleva un palo alto coronado con una gran estrella de madera denominada steaua que tiene en el centro una pintura de la Sagrada Familia y está adornada con cintas, campanas y papel brillante.

Los niños salen a cantar villancicos con la steaua en Rumanía.

El plato típico de Nochebuena es el sarmale, hojas de col rellena de carne picada con especias.

Sarmale, hojas de col rellenas de carne picada, es el plato típico de Navidad en Rumanía.

El dulce especial de Navidad es el cozonac, un pan dulce relleno de crema de chocolate y nueces.

Cozonac, un pan dulce relleno de chocolate y nueces, es el dulce típico de Navidad en Rumanía.

En la mañana de Navidad se reciben los regalos de Papá Noel. Durante la época comunista la palabra Craciun (Navidad) estuvo prohibida, así que el Mos Craciun (Papá Noel) fue reemplazado por Mos Gerila (Papá del Hielo).

El abeto forma parte de las costumbres de Rumanía desde mucho antes de la edad cristiana. No solo aparece en Navidad, sino que está presente en los acontecimientos más importantes de la vida de los rumanos: el bautizo, el matrimonio y el funeral.

En los días cercanos al Año Nuevo se realizan rituales de origen pagano. La Turca, la Capra o el Ursul son desfiles en los que se exhiben figuras cubiertas con pieles de animales que representan al demonio y que se destruyen o se queman al finalizar la fiesta para simbolizar la muerte del año que acaba y la renovación que trae el año que llega. Con estas celebraciones se pretende ahuyentar el miedo, las maldiciones y el pecado.

Celebraciones paganas de Año Nuevo en Rumanía para ahuyentar a los malos espíritus.

En la última noche del año, grupos de jóvenes salen por las calles llevando un arado antiguo llamado plugul. Van recitando un poema sobre la cosecha y deseando a la gente todo lo mejor para el año nuevo.

La fiesta de plugul es una fiesta agrícola relacionada con el solsticio de invierno.

El 1 de enero, día de San Basilio, en los pueblos agrícolas los niños van a las casas de los vecinos y arrojan en las habitaciones granos de arroz o de trigo para atraer la abundancia en el año venidero.

El 6 de enero se celebra el bautismo de Jesús. Esta es la fiesta del agua y de la purificación. Los sacerdotes visitan las casas y los habitantes les reciben con un recipiente de agua. El sacerdote bendice el agua y luego la rocía por la casa usando un ramito de albahaca para esparcirla.

La fiesta de la Epifanía en Rumanía es la fiesta de la purificación del agua.

El agua sobrante se guarda durante todo el año con la ramita de albahaca dentro.


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