Los diez fundamentos de la educación en Finlandia


Nos gusta el modelo educativo finlandés y hemos indagado un poco en sus aspectos más esenciales. Aquí os dejamos un “decálogo” que hemos hecho a partir de un interesante artículo de Paul Robert (director de escuela en Francia) que podéis leer íntegro aquÍ: http://www.mineducacion.gov.co/cvn/1665/article-121492.html
  1. Ante la pregunta: ¿qué es necesario poner en el centro del sistema, el alumno o los conocimientos?, Finlandia eligió sin discusión la primera opción, con la certeza de que un alumno feliz, bien desarrollado y libre de progresar a su ritmo, adquirirá más fácilmente los conocimientos fundamentales. Finlandia respeta profundamente los conocimientos, pero respeta aún más a los individuos.
 
  1. El alumno debe sentirse en la escuela “como en su casa”. Es decir, la escuela debe ser un espacio físico agradable, cómodo y acogedor. Para cumplir este requisito es importante que los centros educativos tengan un tamaño modesto que favorezca el trato personal y el ambiente familiar. Estos establecimientos se mantienen sin esfuerzo y no adquieren un aspecto degradado o sucio, pues los alumnos los respetan como un segundo hogar y no tienen la intención de manchar o destruir.
 
  1. La relación entre profesores y alumnos es cercana y cálida, marcada por el respeto y la confianza mutuos. Los profesores son accesibles y atentos. Se percibe una relajación, una falta de rigidez en las normas, consecuencia de una autodisciplina asumida por todos, que hace innecesaria la imposición.
 
  1. Los ritmos de aprendizaje se adaptan a los niños. Durante las etapas de infantil y primaria se pretende, principalmente, despertar las aptitudes, las habilidades y la curiosidad y se dedican muchos tiempos al descanso y al juego. Los aprendizajes iniciales se logran sin violencia, sin tensión y sin presiones, con la preocupación constante de estimular y motivar.
 
  1. La ratio de adultos por niño es muy elevada, sobre todo cuanto más pequeños son los niños. Además, hay mucho personal destinado a detectar y atender dificultades de aprendizaje. Es curioso que esta elevada tasa de acompañamiento no implica un gasto mayor en educación, pues Finlandia tiene un gasto global comparable a otros países de la Unión Europea. Es posible que la descentralización, la autonomía de los centros y la ausencia de un cuerpo de Inspección Educativa, contribuyan a aminorar el gasto.
 
  1. La metodología empleada es esencialmente activa y participativa. Finlandia quiere que los alumnos accedan al conocimiento con entusiasmo y consideran que eso solo es posible si se convierten en protagonistas de su aprendizaje. El papel del profesor es el de ayudar a sus alumnos a aprender promoviendo situaciones de aprendizaje variadas y estimulantes en una atmósfera de tolerancia y respeto.
 
  1. La evaluación tiene una función formativa y su práctica se lleva a cabo con la consigna de no castigar a nadie. Se busca siempre dar al alumno la oportunidad de que valore más lo que tiene que lo que no tiene. De acuerdo con esto, la evaluación pierde su carácter competitivo y angustiante y se convierte en un medio de estímulo y motivación para que cada uno adquiera los progresos adecuados a su ritmo. En concreto, hasta los 9 años no se califica con nota. A esa edad los alumnos son evaluados por primera vez pero sin emplear cifras. Hasta los 11 años, el final de la educación primaria, no vuelve a haber una evaluación y hasta los 13 años no se reciben las primeras calificaciones numéricas. Estas se expresan en cifras que van del 4 al 10. El alumno que no sabe obtiene la nota 4, que implica la obligación de retomar el aprendizaje no conseguido. Están proscritas las notas inferiores a 4, pues no tiene sentido establecer una escala para la ignorancia. En cambio, sí tiene sentido utilizar las notas de 5 a 9 para distinguir diferentes niveles de logro.
 
  1. La profesión docente goza de un prestigio social que no tiene que ver con una elevada remuneración sino con la importancia que se otorga a la educación. Los procesos de formación y selección son exigentes pero, una vez superados, los profesores gozan de gran libertad pedagógica pues cuentan con la confianza tanto de las familias como del sistema educativo. Esta autonomía incide muy positivamente en el grado de satisfacción del docente, que se involucra y se compromete profundamente en su tarea. Su compromiso incluye la preocupación por mantenerse al día y por participar regularmente en acciones de formación continua.
 
  1. La autoevaluación de los centros es obligatoria y se lleva a cabo no solo sobre los resultados de los alumnos, sino también sobre otros aspectos educativos como los métodos y recursos pedagógicos, las relaciones entre los integrantes de la comunidad escolar o los medios materiales. Los alumnos pueden participar libremente en la evaluación a través de internet y la tasa de participación es del 70%. Esta práctica revela la concepción finlandesa de la educación como servicio público: todos los actores se consideran al servicio de los usuarios, que son los alumnos y sus familias.
 
  1. La educación finlandesa refleja un aspecto muy idiosincrásico de su sociedad: una paradójica y equilibrada combinación de organización exhaustiva y flexibilidad. Existe en la sociedad finesa una reivindicación de los valores morales y religiosos y paralelamente una gran tolerancia. No se pretende imponer una ética asfixiante ni obligatoria sino, por el contrario, generar el sentimiento de que la afirmación de estos valores tiene por objetivo la expansión de la persona. Los finlandeses promueven valores (honestidad, lealtad, confianza) que corresponden al ámbito personal, para crear, a partir de estos, una sociedad de individuos que puedan ser plenamente ellos mismos en un marco de respeto al otro. En consonancia con esto, se halla profundamente arraigada la aspiración de que el sistema educativo finlandés ayude a cada alumno a llegar a ser una persona plenamente responsable y capaz de tomar parte, con total consciencia, en la sociedad, sin dejar de ser, jamás, él mismo.
 
Podemos decir, en conclusión, que el éxito de la educación finlandesa no es resultado solamente de una sabia construcción tecnocrática, sino que está ligada a una cultura y a un pueblo que ha hecho del desarrollo de la persona humana, en todos sus componentes, la finalidad fundamental de la educación.

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