Semillas y maravillas


Albert Einstein afirmó en una ocasión:

“Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro”.

Seguro que adivináis cuál es, de las dos, nuestra forma de ver la vida.

Pues sí, y seguro que muchos de vosotros compartís esta inclinación. Y es que, mirándolas con una cierta mirada, muchas de las cosas que ocurren a nuestro alrededor pueden considerarse pequeños milagros cotidianos.

Por ejemplo, una semilla.

¿Acaso se puede contemplar sin maravillarse, esta transformación de una pequeña semilla del tamaño de una uña en un árbol majestuoso? ¿Podéis imaginaros a ese enorme árbol encerrado dentro de esa pequeña semilla?

la extraordinaria transformación de una pequeña semilla en un árbol gigante

Esta capsulita es un artefacto que lleva a cabo un proceso extraordinario. Quizás, por ser un hecho tan ubicuo y frecuente, haya dejado de asombrarnos. Pero si hacemos el ejercicio de observarlo con una nueva mirada, como si no supiéramos nada de ellas, seguramente nos volverá a causar admiración.

Lo primero que podemos hacer es poner a germinar una semilla. Algo que muchos de vosotros ya habréis hecho en alguna ocasión. Nosotras lo hemos hecho con mucha frecuencia en los últimos meses, para preparar las recompensas de nuestra nueva campaña de crowdfunding

Hemos puesto a germinar semillas de manzana y nos ha dado mucha alegría comprobar que, a pesar del estrés al que someten a las semillas y a las frutas hoy en día para optimizar la producción, las semillas no han perdido su capacidad de germinar y de brotar. Aquí tenéis la muestra:

así germina y brota una semilla de manzana

Para nosotras ha resultado una actividad emocionante de verdad el observar el crecimiento día a día de las pequeñas plantitas. Y nos ha parecido que hay algo mágico e ilusionante en el hecho que esas plantitas algún día llegarán a ser manzanos que darán manzanas.

la estrella interior de la manzana

Pero hoy queremos contaros otras cosas sorprendentes sobre las semillas, esos ingeniosos artilugios. Para empezar, debéis saber que una semilla contiene un embrión. El embrión es, por así decir, la parte viva que germinará si se dan las condiciones necesarias. El embrión es delicado y la semilla lo protege. Lo protege tan bien que le permite sobrevivir a sequías, a crudos inviernos y a otras condiciones adversas que matarían a una planta adulta.

El embrión duerme dentro de la semilla completamente a salvo y ajeno a todas esas inclemencias. Algunas semillas pueden permanecer dormidas así durante cientos de años. Pero un día, cuando se dan las condiciones adecuadas, el embrión despierta y la semilla germina.

Las semillas y sus medios de transporte

Una de las condiciones que se tiene que cumplir para que el embrión despierte es que las semillas encuentren  un lugar adecuado donde germinar. Si todas las semillas se quedaran alrededor de la planta madre, las nuevas plantas se amontonarían en un espacio reducido y no progresarían.

Pero a diferencia de los animales y de los seres humanos, las plantas no pueden desplazarse por sí mismas. Es por esto que las semillas han evolucionado de maneras muy diversas y han encontrado estrategias muy ingeniosas para dispersarse y propagarse.

Semillas voladoras

Una de estas estrategias consiste en conseguir que el viento se lleve las semillas.

Todos hemos visto y soplado los vilanos de un diente de león.

cómo vuelan los vilanos del diente de león

Estos pequeños artefactos voladores pueden desplazarse a lo largo de más de un kilómetro antes de caer al suelo.  Siempre se pensó  que la semilla volaba porque era muy ligera y porque el vilano hace un efecto de paracaídas. Pero recientemente se ha descubierto el verdadero fundamento del sistema de vuelo de estas semillas: la forma en que están dispuestos los pelillos y la separación que hay entre ellos crea un pequeño remolino de aire en la parte superior que proporciona sustentación y que mantiene la semilla en el aire.

Aquí os dejamos el enlace a un artículo donde se explica con más detalle:

https://www.abc.es/ciencia/abci-descubren-misterioso-mecanismo-permite-dientes-leon-vuelen-mas-kilometro-201810220131_noticia.html

También algunos árboles como las coníferas, arces, olmos, abedules o tilos han desarrollado semillas voladoras; pero en estos casos el sistema de vuelo es diferente. Las semillas de todos estos árboles están rodeados por una membrana que hace la función de ala.

semillas que tienen alas

En los bordes de ese ala se crea una fuerza sustentadora que permite que la semilla permanezca en el aire el tiempo suficiente como para desplazarse hasta 2 km.

Los frutos de los arces tienen un dispositivo un poco más complejo.

semilla voladora de arce de forma helicoidal

Este ala doble es ligeramente asimétrica y alabeada, semejante en todo a las palas de una hélice aeronáutica. Esto provoca un movimiento de giro que retarda la caída del fruto, favoreciendo el alejamiento. 

Las que no vuelan, corren

Quizás hayáis visto alguna vez matorrales secos en forma de bola corriendo empujados por el viento. Estas plantas se llaman estepicursores o plantas corredoras. Son plantas que viven en zonas esteparias, donde el terreno es llano y despejado. Cuando las plantas echan su fruto y se secan, son arrancadas por el viento y su forma más o menos redondeada facilita el que sean arrastradas. Al tiempo que ruedan, las semillas se van soltando y se van desperdigando por el terreno. Otra ingeniosa manera de conseguir dispersarse alejándose de la planta madre.

En las películas del oeste americano estas plantas suelen aparecer como símbolo de la desolación de un lugar.

plantas corredoras estepicursor dispersión de semillas

Pero también hay plantas corredoras en España. Una muy conocida por todos es el cardo corredor (Eryngium campestre).

cardo corredor dispersión de las semillas

Muy cerca de donde nosotras vivimos, en la Dehesa de Navalcarbón de Las Rozas, encontramos también el zumillo (Thapsia villosa). Las flores de esta planta están dispuestas en pequeñas esferas que, a su vez, componen una esfera mayor.

flor de zumillo thapsia villosa dispersión de semillas

Las semillas son voladoras, pues están rodeadas de una membrana fina que hace la función de ala, pero es posible que, en previsión de que el viento no sople lo bastante fuerte como para llevárselas por el aire, la planta haya diseñado una segunda opción que sería la de rodar por el suelo.

O nadan

Las semillas de las plantas que crecen cerca del agua, o en el agua, normalmente pueden flotar y ser transportadas así largas distancias por las corrientes fluviales o marinas. Los cocos, por ejemplo, son semillas. Algunos pueden llegar a pesar 10 kilogramos, así que ni pensar en que el viento se los lleve volando.

semilla de coco flotadora dispersión de semillas

Otras semillas que se dispersan por agua son las semillas de plantas acuáticas como los nenúfares y lotos.

Semillas transportadas por animales

Además del viento y el agua, las semillas tienen otro grupo de grandes aliados a la hora de ser transportadas: los animales. Las semillas se las arreglan de diferentes maneras para conseguir que los animales las transporten.

Viajando por dentro

Una de las formas más frecuentes es conseguir que algún animal se coma el fruto que tiene dentro las semillas. Para conseguirlo, los frutos suelen tener un aspecto llamativo (por ejemplo el color rojo de las cerezas y de muchas bayas; o el aroma y el sabor de frutos como la manzana). Después de comerlo, el animal sigue haciendo su vida, desplazándose de aquí para allá hasta que, en algún momento, tras haber hecho la digestión, expulsa sus residuos digestivos, ya sabéis cómo.

ratón comiendo mora endozoocoria dispersión de semillas

Lo bueno de esto es que las semillas no se deterioran al pasar por el tubo digestivo de los animales sino que siguen siendo fértiles. Así que tras su viaje por el interior del animal, la semilla vuelve a la tierra, con la ventaja añadida de que esta es abonada con el excremento del animal.

Para algunas semillas es fundamental ser comidas por un animal. Las del tejo, por ejemplo, no pueden germinar sin haber pasado por el estómago de un animal pues su cobertura debe ablandarse primero con los ácidos del aparato digestivo.

semilla de tejo endozoocoria dispersión de semillas

Viajando por fuera

Otra estrategia que han desarrollado las semillas para ser transportadas por animales (o por personas) es la de adherirse a la piel o al pelo de estos. Para ello es necesario que las semillas sean adherentes. Algunas semillas, desde luego, lo han conseguido a conciencia. ¿Quién no se ha encontrado alguna vez, tras un paseo por el campo, con los calcetines llenos de bolitas o espiguitas completamente adheridas y muy difíciles de desprender?

espigas que se enganchan zoocoria dispersión de semillas 

Pues de la misma forma que se pegan a las fibras de nuestros calcetines, se pegan también al pelo de los animales. Hasta que un buen día, ese jirón de pelo cae o es arrancado y la semilla llega al suelo en algún sitio alejado de su lugar de origen. Esto es algo que no hace mucha gracia a los pastores de ovejas, pues estas semillas hacen que la lana esquilada pierda calidad.

semilla que se engancha en el pelo de los animales zoocoria

Un caso que está a mitad de camino entre viajar por dentro y por fuera es el de las semillas de muérdago. El muérdago es una planta muy especial a la que siempre se le han atribuido cualidades mágicas. Es una planta parásita que no vive sobre el suelo, sino sobre la corteza de los árboles. Desarrolla unas finas raíces y extrae su alimento de la savia del árbol.

muérdago planta parásita dispersión de las semillas

El muérdago necesita, por lo tanto, que sus semillas, en lugar de caer al suelo, sean depositadas sobre la corteza de algún árbol. Así es como lo consigue: La carne del fruto que envuelve la semilla es muy pegajosa, de manera que cuando los pájaros se comen los frutos, las semillas quedan adheridas a su pico. Después, el pájaro se limpia el pico frotándolo contra una rama. Y aquí se quedan las semillas, listas para germinar y crear una nueva planta en otra rama del mismo o de otro árbol.

muérdago frutos dispersión de las semillas zoocoria

Servicio completo

El último caso que os vamos a contar de semillas transportadas por animales es perfecto para semillas perezosas que no quieren tener que ocuparse de nada. Muchos frutos secos como las bellotas, las castañas o las nueces son el alimento principal de animales como ardillas o ratoncitos.

ardilla comiendo nuez

Estos animales las recogen en otoño y las almacenan para que les sirvan de alimento durante el invierno. Muchas veces la forma de almacenarlas a buen recaudo de otros animales es enterrarlas. Pero algunos animalitos con mala memoria pueden olvidar el lugar donde han enterrado su despensa. (¿Recordáis que esto es lo que le ocurre a una de las protagonistas de nuestros Cuentos de Adviento?) Pues bien, estas semillas olvidadas se encuentran en la mejor de las condiciones para brotar cuando vuelva la primavera.

Semillas que se transportan a sí mismas

Hay semillas que no necesitan ser transportadas por otros agentes sino que ellas mismas se las han ingeniado para alejarse en cierta medida de su planta madre.

Muchas de las semillas de esta clase se forman dentro de algún recipiente que puede tener forma de vaina o de cápsula. Cuando el fruto se seca, el recipiente se abre de alguna manera y las semillas quedan liberadas.

frutos y semillas dehiscentes vainas y cápsulas dispersión de semillas

¿Pero cómo consiguen estas semillas alejarse de su planta madre? En algunos casos las vainas o las cápsulas siguen adheridas a la planta cuando ya están secas. Las vainas cuelgan de las ramas o del tallo y, al abrirse, el balanceo producido por el viento hará que las semillas se desprendan y caigan con un cierto impulso.

En el caso de las cápsulas que aparecen en el extremo superior del tallo, donde estaba la flor, esta dispersión de las semillas se produce cuando el tallo ondea mecido por el viento. Este movimiento se conoce como mecanismo de incensario, porque recuerda la forma en que el incensario es agitado en las iglesias para esparcir el humo del incienso.

A veces la apertura del recipiente que contiene las semillas se produce en forma de explosión de manera que las semillas salen disparadas e impulsadas por el aire. Este mecanismo es impresionante y podéis comprobarlo por vosotros mismos viendo este vídeo:

https://www.youtube.com/watch?v=FvCaDK_rlCk

Con esto hemos llegado al final de esta curiosa entrada de blog, inspirada por nuestra campaña de crowdfunding para editar el cuento de Juanito Pepita de Manzana, un personaje muy especial que dedicó su vida a sembrar semillas de manzana.

Os dejamos, por último, un enlace a un pase de diapositivas donde podéis ver un resumen de todo lo que os contamos de forma muy didáctica y visual.

https://slideplayer.es/slide/4259544/

 


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